HISTORIA
A mediados del siglo IX, la población musulmana construye una serie de torres-vigía en diferentes puntos estratégicos de la sierra madrileña, integradas dentro de un sistema defensivo jerarquizado, con tres fortalezas principales: Mayrit (Madrid), Talamanca de Jarama y Qal'-at'-Abd-Al-Salam (Alcalá de Henares). La Atalaya de Torrelodones se erige sobre un montículo, cercano al pequeño caserío berebere. Con la conquista de Toledo por parte de los cristianos, ya en el siglo XI, Torrelodones pasa a formar parte de la Corona de Castilla, en medio de reiterados pleitos entre segovianos y madrileños por hacerse con el control de las tierras de la Sierra de Guadarrama.
Torrelodones perteneció al Real de Manzanares, territorio al amparo del rey, que estuvo formado por una villa principal, Manzanares (en la actualidad Manzanares el Real), y los siguientes lugares: Alpedrete, El Boalo, Becerril de la Sierra, Cercedilla, Chozas (ahora Soto del Real), Colmenarejo, Colmenar Viejo, Collado Mediano, Collado Villalba, Galapagar (incluyendo Navalquejigo, Villanueva del Pardillo y Torrelodones), Guadalix de la Sierra, Guadarrama, Hoyo de Manzanares, Mataelpino y Los Molinos.
A principios del siglo XX, el crecimiento urbanístico se traslada también al núcleo primitivo, Torrelodones-Pueblo, y se construyen mansiones monumentales como el Canto del Pico, al tiempo que florecen nuevos núcleos, como el Barrio Vasco y Los Peñascales, este último a varios kilómetros del casco histórico. A partir de la década de los setenta, Torrelodones participa del boom inmobiliario que afecta a toda la Sierra de Guadarrama, con construcciones masivas de bloques de pisos y chalets adosados.
La apertura del Casino Gran Madrid en 1981 supone un hito en la historia de Torrelodones.[6] Tras varias pugnas con otros municipios, la localidad madrileña es elegida para albergar el primer casino de juego de la región, en un proceso que se extiende durante dos años (1978-1980) y en el que resulta decisiva la actuación de Serapio Calvo Miguel, por entonces alcalde del municipio.
A partir de los años ochenta, el nombre de Torrelodones se vincula directamente con el de este establecimiento. La localidad pasa a ser conocida como el pueblo del casino, al tiempo que el propio casino de juego es designado popularmente como el Casino de Torrelodones.
ACCESO
Desde Madrid: Por la A-6 y salida en el km. 20,300.
Intercambiador de Moncloa (Madrid).
Cercanías de Renfe.
MONUMENTOS Y LUGARES DE INTERÉS
- Atalaya de Torrelodones. Construida en el siglo IX, formaba parte de un grupo de atalayas defensivas. La construcción actual está restaurada y presenta transformaciones. Fue declarada monumento histórico-artístico en 1983.
- Canto del Pico. Palacio de principios del siglo XX, de tumultuosa historia, declarado monumento histórico-artístico en 1930. Está situado en el punto más alto del municipio, a más de 1.000 metros de altitud. En él murió el político y estadista Antonio Maura.
- Puente de la Alcanzorla. La tradición le atribuye un origen romano, pero su construcción es musulmana (siglos IX-XI). Cruza el río Guadarrama a la altura del paraje conocido como Las Minas.
- Puente Nuevo. De estilo herreriano, fue mandado construir por Felipe II en el año 1583. Está situado sobre el río Guadarrama y formaba parte de la ruta que seguía el monarca en sus desplazamientos al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, camino promocionado turísticamente en la actualidad bajo el nombre de Ruta Imperial. En su construcción trabajó el maestro canterano cántabro Juan de Nates y su hermano Pedro. Tanto el Puente Nuevo como el Puente de la Alcanzorla se encuentran en el vecino término municipal de Galapagar, pero mucho más próximos al caserío de Torrelodones, desde donde se accede.
- Fuente de El Caño. Data del siglo XVI. Las frecuentes visitas del rey Felipe II animaron al Ayuntamiento de Torrelodones a reemplazar la vieja fuente del pueblo por otra más ornamental. Se sabe que en el año 1591 ya estaba finalizada. Fue realizada por el vallisoletano Gaspar Rodríguez, que trabajaba en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, y Juan Aguado, vecino de Galapagar. Esta fuente monumental luce en su frontispicio el escudo de la Casa Ducal del Infantado y de los Condes del Real de Manzanares, señores de Torrelodones hasta el siglo XIX. En el siglo XX, la fuente cambió de emplazamiento (a una céntrica plaza del pueblo) y fue rematada con un sillar semicircular, diseñado por el pintor Manuel López-Villaseñor.
- Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora. Existen dudas sobre el siglo de su construcción, que algunos historiadores sitúan en el XVII (por la inscripción que aparece en el campanario, fechada en 1696) y otros en el XVI (por la aparición de unas lápidas, anteriores a ese año, durante unas obras de reforma en 1988). Su aspecto actual presenta muchas transformaciones con respecto al edificio primitivo, ya que fue reformada rústicamente en el siglo XX. En estas obras, se le añadió un atrio, se cambió la cubierta, se eliminó la entrada de Poniente (situada en la base del campanario), se le incorporaron vidrieras y se levantó una construcción anexa con tejadillo en la espadaña del campanario. Se trata de una iglesia de una sola nave, realizada en mampostería de piedra berroqueña, con ábside poligonal y, en su momento, un retablo de estilo churrigueresco, del que sólo se conservan dos columnas salomónicas.
- Otras iglesias. Además de la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, el municipio cuenta con otras tres, de menor valor artístico, construidas en el siglo XX. San Ignacio de Loyola y Nuestra Señora del Carmen están situadas en Torrelodones-Colonia. En la primera están enterrados Andrés Vergara y su esposa, Rosario Manzaneque, benefactores del lugar durante el siglo XIX. La segunda es una construcción moderna, muy original, cuyo altar se encuentra presidido por una talla de la Virgen, obra del escultor Vicent. En Los Peñascales, se encuentra la iglesia de Nuestra Señora de la Merced, con torre separada.
- Presa de El Gasco. Obra de ingeniería del siglo XVIII del ingeniero Carlos Lemaur, situada sobre el río Guadarrama, donde confluyen los términos municipales de Torrelodones, Galapagar y Las Rozas de Madrid. Fue uno de los proyectos con el que la Corte española pretendió hacer navegable el río Tajo. Concebida para 93 metros de altura, en lo que hubiera sido la presa más alta del mundo en aquel momento, una tormenta derrumbó parte del muro frontal en el año 1799, cuando ya se habían construidos 53 metros. El proyecto fue abandonado y hoy se conserva un enorme lienzo de granito.
- Pinturas rupestres. Descubiertas a finales del siglo XX. Están situadas en una oquedad del Canto de la Cueva, cerca del Canto del Pico. Se encuentran en un lamentable estado de conservación, después de varios años de vandalismo y expolio, sin apenas medidas de protección por parte de las autoridades.
- Mansiones y palacetes de comienzos del siglo XX. Desde el siglo XIX Torrelodones se ha destacado como un importante y exclusivo núcleo residencial, al que acudían presidentes de Gobierno, jefes de Estado, artistas, periodistas, aristócratas o toreros. Así lo atestiguan las residencias y palacetes de principios del siglo XX que aún se conservan, algunos de ellos protegidos oficialmente. Fincas como Panarras (propiedad del político Manuel García Prieto), Las Encinas (donde vivió el torero Antoñete), Santa Teresa (residencia del escritor Ricardo León), El Pendolero (propiedad del estadista Antonio Maura y donde Carlos Saura rodó la película Mamá cumple cien años) o la ya citada Canto del Pico (uno de sus propietarios fue Francisco Franco) dan cuenta de su antiguo esplendor arquitectónico. Los pequeños chalets y los bloques de pisos han sustituido en la actualidad a aquellas mansiones.
- Caseta de la estación de tren. Se trata de una estructura metálica, que forma parte de un número sin determinar de casetas iguales, encargadas por la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España, en el último tercio del siglo XIX. Su función era albergar los mandos de paso a nivel y enclavamiento. Tras la reforma de la estación en los años noventa, la caseta ferroviaria de Torrelodones fue restaurada y hoy se exhibe en el Museo del Ferrocarril, instalado en la Estación de Delicias, de Madrid. En su nuevo emplazamiento, sirve de hangar a un tren de miniatura denominado Ferrocarril de las Delicias.[9]
- Espacios naturales. Torrelodones es, junto con Galapagar y Las Rozas de Madrid, el único municipio de la Comunidad de Madrid cuyo término se encuentra incluido dentro de dos parques regionales —al margen de la capital—. El Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares protege algunas áreas de su término en su linde con Hoyo de Manzanares y Madrid (a través del Monte de El Pardo). El Parque Regional del Curso Medio del río Guadarrama y su entorno hace lo propio en las zonas limítrofes con Las Rozas y Galapagar. A pesar de este nivel de protección, la presión urbanística constituye una seria amenaza para su patrimonio natural.
- Cantos. El suelo granítico sobre el que se asienta Torrelodones ha dado lugar a formaciones rocosas de gran singularidad, algunas de dimensiones considerables y configuraciones caprichosas, que se concentran principalmente entre el casco histórico y la linde con Hoyo de Manzanares. El pueblo las ha dado en llamar cantos. El más famoso de todos ellos, El Dedo Gordo (con forma de pulgar), fue destruido cuando se realizó la autopista A6 (hoy se exhibe una réplica en el centro de una rotonda). Aún siguen en pie el Canto del Pico (con forma de pico de ave), que da nombre al palacio que mandó construir el conde de las Almenas y a toda la montaña que preside; y el Canto de la Cueva, uno de los cantos más grandes, donde se descubrieron las pinturas rupestres. Muchas de estas formaciones rocosas sirven de lugar de aprendizaje e iniciación a los aficionados de la escalada libre.
