Bienvenidos  a Torrelodones

 

  • Hoteles
  • Turismo Rural
  • Actividades al aire libre
  • Servicios
  • Tiendas especializadas
 
Torrelodones es un municipio de la Comunidad de Madrid, España, situado al noroeste de la región, a unos treinta kilómetros de Madrid. Por su enclave a caballo entre la sierra y el área de influencia de la capital, se le vincula tanto con la comarca de la Sierra del Guadarrama como con la corona metropolitana de Madrid.

Torrelodones se encuentra a una altitud de 844 m sobre el nivel del mar. Linda con los municipios de Galapagar (al oeste), Hoyo de Manzanares (al norte), Las Rozas de Madrid (al sur) y Madrid (al este), a través del Monte de El Pardo.

El pueblo, que posee un interesante patrimonio artístico y natural, forma parte de dos rutas turísticas de la Comunidad de Madrid. Por su vinculación con el camino real hacia el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, es uno de los puntos de destino de la Ruta Imperial. También está incluido en la Ruta por los Castillos, Fortalezas y Atalayas, por su torre-vigía.

En lo que respecta a sus valores ambientales, Torrelodones, Galapagar y Las Rozas de Madrid son los únicos municipios de la Comunidad de Madrid, al margen de la capital, integrados dentro de dos parques regionales: el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares y el Parque Regional del curso medio del río Guadarrama y su entorno. En su término se encuentra el Casino Gran Madrid.

HISTORIA

Aunque en 2006 el Ayuntamiento ha conmemorado el octavo centenario de Torrelodones, no es posible determinar su origen exacto, que, incluso, va más allá del siglo XIII que marca la celebración.[5] Los vestigios más remotos encontrados en el término municipal —las pinturas rupestres del Canto de la Cueva— parecen informar de cierta actividad humana durante la Prehistoria. Sin embargo, sólo cabe hablar de un asentamiento estable a partir del siglo VIII, con los beréberes, surgido posiblemente como un poblado pastoril. Esta última hipótesis queda avalada por el descubrimiento de unas sepulturas árabes, labradas en roca viva, cerca del actual emplazamiento de la Fuente de El Caño.

A mediados del siglo IX, la población musulmana construye una serie de torres-vigía en diferentes puntos estratégicos de la sierra madrileña, integradas dentro de un sistema defensivo jerarquizado, con tres fortalezas principales: Mayrit (Madrid), Talamanca de Jarama y Qal'-at'-Abd-Al-Salam (Alcalá de Henares). La Atalaya de Torrelodones se erige sobre un montículo, cercano al pequeño caserío berebere. Con la conquista de Toledo por parte de los cristianos, ya en el siglo XI, Torrelodones pasa a formar parte de la Corona de Castilla, en medio de reiterados pleitos entre segovianos y madrileños por hacerse con el control de las tierras de la Sierra de Guadarrama.

Torrelodones perteneció al Real de Manzanares, territorio al amparo del rey, que estuvo formado por una villa principal, Manzanares (en la actualidad Manzanares el Real), y los siguientes lugares: Alpedrete, El Boalo, Becerril de la Sierra, Cercedilla, Chozas (ahora Soto del Real), Colmenarejo, Colmenar Viejo, Collado Mediano, Collado Villalba, Galapagar (incluyendo Navalquejigo, Villanueva del Pardillo y Torrelodones), Guadalix de la Sierra, Guadarrama, Hoyo de Manzanares, Mataelpino y Los Molinos.

En el siglo XIX y buena parte del siglo XX, el caserío primitivo cede su protagonismo a un nuevo núcleo urbano, denominado Torrelodones-Colonia, que surge alrededor del apeadero de tren, inaugurado en 1864, a varios kilómetros del casco histórico. El nuevo barrio crece rápidamente y prueba de su importancia es que es objeto de varias visitas reales. En 1876 acude el rey Alfonso XII y, años más tarde, la infanta Isabel de Borbón y Borbón La Chata manda detener el tren para saludar al torero Salvador Sánchez Frascuelo, que vive en el lugar desde 1890. La compra de terrenos por parte de Andrés Vergara y su esposa, Rosario Manzaneque, supone, años después, un impulso definitivo para el nuevo núcleo residencial. A modo de benefactores, el matrimonio promueve un desarrollo urbanístico en cuadrícula y dota a la nueva población de casa-cuartel, telégrafos, farmacia, iglesia e, incluso, teatro.

A principios del siglo XX, el crecimiento urbanístico se traslada también al núcleo primitivo, Torrelodones-Pueblo, y se construyen mansiones monumentales como el Canto del Pico, al tiempo que florecen nuevos núcleos, como el Barrio Vasco y Los Peñascales, este último a varios kilómetros del casco histórico. A partir de la década de los setenta, Torrelodones participa del boom inmobiliario que afecta a toda la Sierra de Guadarrama, con construcciones masivas de bloques de pisos y chalets adosados.

La apertura del Casino Gran Madrid en 1981 supone un hito en la historia de Torrelodones.[6] Tras varias pugnas con otros municipios, la localidad madrileña es elegida para albergar el primer casino de juego de la región, en un proceso que se extiende durante dos años (1978-1980) y en el que resulta decisiva la actuación de Serapio Calvo Miguel, por entonces alcalde del municipio.

A partir de los años ochenta, el nombre de Torrelodones se vincula directamente con el de este establecimiento. La localidad pasa a ser conocida como el pueblo del casino, al tiempo que el propio casino de juego es designado popularmente como el Casino de Torrelodones.

 

ACCESO

Desde Madrid: Por la A-6 y salida en el km. 20,300.

Intercambiador de Moncloa (Madrid).

Cercanías de Renfe.

MONUMENTOS Y LUGARES DE INTERÉS

  • Atalaya de Torrelodones. Construida en el siglo IX, formaba parte de un grupo de atalayas defensivas. La construcción actual está restaurada y presenta transformaciones. Fue declarada monumento histórico-artístico en 1983.
  • Canto del Pico. Palacio de principios del siglo XX, de tumultuosa historia, declarado monumento histórico-artístico en 1930. Está situado en el punto más alto del municipio, a más de 1.000 metros de altitud. En él murió el político y estadista Antonio Maura.
  • Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora. Existen dudas sobre el siglo de su construcción, que algunos historiadores sitúan en el XVII (por la inscripción que aparece en el campanario, fechada en 1696) y otros en el XVI (por la aparición de unas lápidas, anteriores a ese año, durante unas obras de reforma en 1988). Su aspecto actual presenta muchas transformaciones con respecto al edificio primitivo, ya que fue reformada rústicamente en el siglo XX. En estas obras, se le añadió un atrio, se cambió la cubierta, se eliminó la entrada de Poniente (situada en la base del campanario), se le incorporaron vidrieras y se levantó una construcción anexa con tejadillo en la espadaña del campanario. Se trata de una iglesia de una sola nave, realizada en mampostería de piedra berroqueña, con ábside poligonal y, en su momento, un retablo de estilo churrigueresco, del que sólo se conservan dos columnas salomónicas.
  • Otras iglesias. Además de la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, el municipio cuenta con otras tres, de menor valor artístico, construidas en el siglo XX. San Ignacio de Loyola y Nuestra Señora del Carmen están situadas en Torrelodones-Colonia. En la primera están enterrados Andrés Vergara y su esposa, Rosario Manzaneque, benefactores del lugar durante el siglo XIX. La segunda es una construcción moderna, muy original, cuyo altar se encuentra presidido por una talla de la Virgen, obra del escultor Vicent. En Los Peñascales, se encuentra la iglesia de Nuestra Señora de la Merced, con torre separada.
  • Presa de El Gasco. Obra de ingeniería del siglo XVIII del ingeniero Carlos Lemaur, situada sobre el río Guadarrama, donde confluyen los términos municipales de Torrelodones, Galapagar y Las Rozas de Madrid. Fue uno de los proyectos con el que la Corte española pretendió hacer navegable el río Tajo. Concebida para 93 metros de altura, en lo que hubiera sido la presa más alta del mundo en aquel momento, una tormenta derrumbó parte del muro frontal en el año 1799, cuando ya se habían construidos 53 metros. El proyecto fue abandonado y hoy se conserva un enorme lienzo de granito.
  • Pinturas rupestres. Descubiertas a finales del siglo XX. Están situadas en una oquedad del Canto de la Cueva, cerca del Canto del Pico. Se encuentran en un lamentable estado de conservación, después de varios años de vandalismo y expolio, sin apenas medidas de protección por parte de las autoridades.
  • Mansiones y palacetes de comienzos del siglo XX. Desde el siglo XIX Torrelodones se ha destacado como un importante y exclusivo núcleo residencial, al que acudían presidentes de Gobierno, jefes de Estado, artistas, periodistas, aristócratas o toreros. Así lo atestiguan las residencias y palacetes de principios del siglo XX que aún se conservan, algunos de ellos protegidos oficialmente. Fincas como Panarras (propiedad del político Manuel García Prieto), Las Encinas (donde vivió el torero Antoñete), Santa Teresa (residencia del escritor Ricardo León), El Pendolero (propiedad del estadista Antonio Maura y donde Carlos Saura rodó la película Mamá cumple cien años) o la ya citada Canto del Pico (uno de sus propietarios fue Francisco Franco) dan cuenta de su antiguo esplendor arquitectónico. Los pequeños chalets y los bloques de pisos han sustituido en la actualidad a aquellas mansiones.
  • Cantos. El suelo granítico sobre el que se asienta Torrelodones ha dado lugar a formaciones rocosas de gran singularidad, algunas de dimensiones considerables y configuraciones caprichosas, que se concentran principalmente entre el casco histórico y la linde con Hoyo de Manzanares. El pueblo las ha dado en llamar cantos. El más famoso de todos ellos, El Dedo Gordo (con forma de pulgar), fue destruido cuando se realizó la autopista A6 (hoy se exhibe una réplica en el centro de una rotonda). Aún siguen en pie el Canto del Pico (con forma de pico de ave), que da nombre al palacio que mandó construir el conde de las Almenas y a toda la montaña que preside; y el Canto de la Cueva, uno de los cantos más grandes, donde se descubrieron las pinturas rupestres. Muchas de estas formaciones rocosas sirven de lugar de aprendizaje e iniciación a los aficionados de la escalada libre.